Caribe Mexicano

Cancún (nido de víboras)

Hasta 1970 Cancún era una isla casi desierta con una costa pantanosa. Cancún tiene forma de 7, con 8.8 km de largo y 400 metros en su parte más ancha con un sistema de lagunas separándola de la costa.

Esta isla tiene dos centros ceremoniales mayas. Kin-há y San Miguel.

En 1974 Infratur, agencia del gobierno mexicano para la contribución de infraestructura turística (hoy Fonatur), comenzó a llevar a cabo el plan de desarrollo de Cancún.

Al norte unió la isla a tierra firme con un puente, Playa Linda y al sur con otro en Punta Nizuc.

Se construyó un camino desde Puerto Juárez, y una pista para aeronaves sobre lo que hoy es la Avenida Kabah.

Se proyectó una zona turística, la Zona Hotelera, sobre la isla, con hoteles, plazas comerciales, campos de golf, restaurantes y marinas. Y un pueblo de apoyo, con residencias permanentes y todos los servicios, en tierra firme, al norte de Cancún, que llevaría el mismo nombre.

Se construyó también un aeropuerto internacional con capacidad para recibir a las aeronaves más grandes, al sur de la isla de Cancún, al lado de la carretera que iría de Cancún a Tulum. Y desde este aeropuerto se puede viajar al mundo entero.

Los servicios de transporte terrestre nos llevan a cualquier lugar de Quintana Roo y los estados vecinos.

Recientemente se construyó Puerto Cancún, un complejo hotelero deportivo de bajo impacto.

Cancún tiene 22 km de playas a lo largo del Boulevard Kukulkan. En las lagunas y las playas se ofrecen toda clase de actividades acuáticas.

Durante muchos años, tal vez milenios, han cruzado la isla los Cangrejos azules, yendo las hembras de las lagunas al mar a desovar. Y hoy siguen haciéndolo, protegidas por los cancunenses. Durante las lunas llenas de septiembre y octubre, se cierra el Boulevard al tráfico y hasta hace muy poco, brigadas de voluntarios protegían el cruce de estos antiguos habitantes de Cancún. Hoy por hoy existen brigadas especializadas que hacen este trabajo. Sin embargo, los cancunenses observan cuidadosamente, y desde una distancia prudente, que estas antiquísimas cancunenses crucen a salvo, tanto a la ida como a la vuelta.